La semana pasada soñé que alguien disparaba una pistola, escuché la explosión. Hace dos días volví a escuchar otro disparo mientras dormía, también fue sueño.
Cuando escucho disparos mientras sueño, no siento temor ni nada. La primera vez que soñé un disparo, o tal vez, la primera vez que le puse atención a éste tipo de sueño, fue a principios del 2002. No sé a ciencia cierta si se deba al sueño, pero después sufrí un ataque por parte de unos delincuentes, estaba en Tijuana, B.C., pude escapar de ellos, forcejeé con los tres delincuentes pues nada más traían una navaja, los otros dos intentaron sujetarme, rompieron mi pantalón de mezclilla y fue todo. Aproximadamente a unos 30 metros de donde me encontraba forcejeando con los tres delincuentes estaba un policía a bordo de una patrulla de la policía municipal, tal vez dicho policía estaba cuidando que no les pasara nada a los delincuentes, pues ni se inmutó. Aunque es difícil que la interpretación del disparo sea el ataque delincuencial que sufrí, es posible que por medio de ése ataque argumental (disparo) se haya derivado al segundo ataque más violento y físico que soporté.
En el primer sueño, de los dos que soñé la semana pasada, estaba soñando que me encontraba en un dormitorio y fue cuando escuché el disparo, no debo por ahora mencionar todos los detalles.
Posteriormente, en el segundo sueño, estaba en la batea de un vehículo tipo pick up bajando de una montaña y fue cuando escuché otro disparo. Éste último disparo se escuchó más lejano que el disparo del primer sueño. El primer disparo, cuando me encontraba en el dormitorio, estuvo más potente.
No tengo porqué engañarme, recibiré dos ataques duros (argumentales) que podrían traer consecuencias que me afecten de alguna manera, recibiré eso y ni modo, así está la situación. Gloria a Dios.
A veces Dios no nos alerta cuando vamos a recibir un ataque del enemigo, sino hasta después de que ya lo sufrimos. Él tiene el conocimiento. Esto me ha pasado varias veces. Recibo el daño y después sueño cómo estuvo el asunto.
Lo admirable de los sueños es que todas las personas soñamos, pero algunas personas no recuerdan nada de lo que sueñan; la mayoría de quienes sueñan y se acuerdan de sus sueños, no le dan la importancia debida. Sólo unos pocos tomamos en cuenta los sueños, especialmente los que sabemos que la ciencia del hombre ignora muchas cosas de la creación de Dios o pretende dar explicaciones que requieren mayor fe de la que necesitamos para creer en Dios.
Las pistolas y fusiles de nuestros sueños, o más bien, de mis sueños, son argumentos. Cuando voy a vencer con un argumento a alguien en un sentido figurado utilizo una pistola, y dependiendo del daño que voy a provocar, o que me van a infligir, es la potencia del arma. Puede ser un arma de calibre pequeño o una ametralladora.
En una ocasión soñé que alguien salía armado con una ametralladora
intergaláctica para defenderme. Las personas que intentaban hacerme
daño, al ver esa amenaza, huyeron de mí. ¿Qué cosas, no?
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